Análisis de iniciativa de paz · Unidad 3 — Paz con enfoque diferencial · Universidad del Quindío

Las Tejedoras de Mampuján

Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Paz · María La Baja, Bolívar · Montes de María, Colombia

Enfoque de género Enfoque étnico Paz territorial
Momento 1

¿Quiénes construyen esta paz y qué hacen?

Actores y acciones de la iniciativa

El colectivo Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Paz de Mampuján está conformado por mujeres afrodescendientes de la región de los Montes de María, en el municipio de María La Baja, Bolívar. En 2004, cuatro años después de sufrir el desplazamiento forzado, las primeras tejedoras del colectivo comenzaron a reunirse para fabricar piezas textiles que dieran cuenta del despojo, las masacres y los secuestros cometidos en la zona. Actualmente son 50 mujeres de entre 14 y 89 años de edad. La lideresa principal es Juana Alicia Ruiz, artista y coordinadora, quien dirige el proceso creativo y representa al colectivo en escenarios nacionales e internacionales.

En cuanto a sus acciones concretas y verificables, las Tejedoras llevaron la obra Naturaleza y Resistencia (compuesta por cuatro telares elaborados entre 2006 y 2022) al Salón número 46 Nacional de Artistas «Inaudito Magdalena». Los tapices Desplazamiento y Masacre hacen parte de la sala Nación y Memoria del Museo Nacional y han recorrido varios países de Europa y ciudades de Estados Unidos. Entre 2019 y 2020 participaron en el proyecto de investigación Remendar lo nuevo, junto a universidades de Colombia e Inglaterra, lo que permitió construir un Archivo Digital de Textiles Testimoniales para la documentación, conservación y consulta de sus piezas.

La organización opera desde una lógica comunitaria: busca facilitar procesos de sanidad interior, elaboración del duelo y restauración del tejido social, y formar mujeres tejedoras que a su vez repliquen el proceso para crear una red de constructoras de paz. Las decisiones sobre sus tapices, su contenido y su circulación pasan por el grupo, aunque la figura de Juana Alicia Ruiz concentra la voz pública de la iniciativa, lo que puede limitar la participación igualitaria de todas las integrantes en los espacios de representación.


Momento 2

¿Qué modelo de paz encarna?

Presunciones sobre cómo se construye la paz

Las Tejedoras de Mampuján operan desde una concepción de paz que se construye desde abajo, desde los cuerpos y la vida cotidiana de las comunidades afectadas, no desde acuerdos institucionales. Esto coincide con lo que Sergio Jaramillo denomina paz territorial en el material de la Unidad 3: una paz que se construye desde la comunidad, desde los territorios y sus particularidades, y no impuesta desde el Estado o desde documentos descontextualizados.

Para las tejedoras, el ejercicio de coser era y sigue siendo una terapia para recordar sin dolor y una forma de expresión pública para poder contar sus historias; a través de las representaciones en las telas, empezaron a revivir sus conocimientos ancestrales, raíces, memorias y anhelos. (CNMH, 2023)

Esto revela que su concepción de paz no se limita a la ausencia de violencia directa, sino que abarca la recuperación cultural, la dignidad y la autonomía narrativa: son ellas quienes deciden cómo se cuenta su historia y con qué lenguaje. Sus interlocutores legítimos son otras mujeres víctimas, comunidades afrodescendientes e instituciones culturales. Sin embargo, la iniciativa no excluye al Estado como aliado: las tejedoras lucharon durante más de doce años por la construcción del Museo de Arte y Memoria como medida de reparación simbólica, exigiéndole al Estado que cumpla sus compromisos. Así, su modelo combina autonomía comunitaria con exigencia de responsabilidad estatal, lo cual lo hace complejo y situado territorialmente.


Momento 3

¿Cuáles son sus tensiones internas?

Lo que la iniciativa no resuelve dentro de sí misma

Ninguna iniciativa de paz es completamente coherente con sus propias declaraciones, y las Tejedoras de Mampuján no son la excepción. La primera tensión identificable es la que existe entre el discurso colectivo y la concentración del liderazgo. Si bien la iniciativa se presenta como un proceso comunitario horizontal donde todas las voces cuentan, en la práctica la figura de Juana Alicia Ruiz aparece de manera casi exclusiva como vocera en medios, publicaciones académicas y escenarios internacionales. Del grupo original de 33 mujeres quedaron 16 que han seguido tejiendo, lo que sugiere que no todas las integrantes permanecen activas en el mismo nivel de participación, y esa asimetría no se problematiza abiertamente en las fuentes.

Una segunda tensión es la que existe entre el arte como sanación y el arte como producto cultural circulante. Las creaciones del colectivo ya están en exposiciones en Francia, Canadá y Suiza, y varias mujeres se dedican a enseñar este arte en recorridos por esos países. Esto representa un logro enorme, pero también plantea la pregunta de si la circulación internacional de los tapices responde a las necesidades de las comunidades o a las demandas del mercado cultural y académico que convierte el dolor en objeto de consumo estético. Las fuentes no ofrecen una reflexión interna del colectivo sobre esta tensión.

Finalmente, hay un silencio respecto a los hombres de la comunidad: la iniciativa está centrada en mujeres, pero no aborda explícitamente cómo se relaciona con los procesos de los hombres desplazados de Mampuján, ni si esa separación responde a una decisión política consciente o a una exclusión no reflexionada.


Momento 4

¿Dónde choca con lo que no puede cambiar sola?

Límites estructurales y enfoques diferenciales

El límite estructural más evidente es la lentitud e incumplimiento del Estado en materia de reparación integral. Consolidar el Museo de Arte y Memoria de Mampuján como espacio físico requirió una lucha de más de doce años, durante los cuales las entidades alegaban la falta de un terreno para construir como el principal obstáculo. Ninguna acción de las tejedoras —por más reconocida internacionalmente que sea— pudo acelerar por sí sola ese proceso burocrático: dependió de decisiones políticas e institucionales externas al colectivo. Hay además una violencia estructural persistente en los Montes de María que ningún tejido puede desactivar: la presencia de actores armados, el despojo de tierras y la precariedad económica de las comunidades afrodescendientes rurales siguen siendo condiciones que el colectivo enfrenta pero no puede transformar desde adentro.

En cuanto a enfoques diferenciales, la iniciativa incorpora claramente dos y presenta uno ausente o insuficiente:

Incorporado Enfoque de género — mujeres víctimas de violencia diferenciada como protagonistas del proceso de paz
Incorporado Enfoque étnico — reivindicación de la identidad afrodescendiente y la memoria ancestral como parte de la sanación
Ausente / insuficiente Enfoque de discapacidad — sin acciones diferenciadas para víctimas con secuelas físicas o psicológicas graves

La ausencia del enfoque de discapacidad tiene consecuencias concretas: entre las víctimas del desplazamiento forzado suele haber personas con secuelas físicas o psicológicas severas que requieren atención especializada. No registrar acciones diferenciadas para ellas significa que una parte de las víctimas no encuentra un espacio de participación adaptado a sus condiciones dentro de la iniciativa.


Momento 5

¿Qué logró y qué requeriría una respuesta más integral?

Valoración crítica del alcance real

Los logros concretos y verificables de las Tejedoras de Mampuján son significativos. En 2011 Mampuján se convirtió en la primera comunidad en Colombia en recibir una sentencia de reparación colectiva en el marco de la Ley de Justicia y Paz. En octubre de 2023 abrió el Museo de Arte y Memoria de Mampuján, que se ha convertido en un espacio de encuentro para organizaciones y visitantes de toda la región Caribe. En 2015 las tejedoras recibieron el Premio Nacional de Paz. Estos son cambios verificables en el territorio y en el reconocimiento institucional que no habrían existido sin la iniciativa.

En términos de tipo de paz, el colectivo construye algo que va más allá de la paz negativa —la mera ausencia de violencia directa—: sus tapices generan un proceso de paz positiva en el sentido de Galtung, en tanto trabajan sobre las estructuras simbólicas que sostienen la violencia cultural, resignificando la identidad afrodescendiente y negándose a que el dolor sea lo único que defina a Mampuján. Al mismo tiempo, encarna la paz territorial en el sentido de Jaramillo: un proceso construido desde abajo, con la comunidad como protagonista, que fortalece la confianza en la posibilidad de la reparación.

Para ir más lejos, la iniciativa requeriría, en primer lugar, que el Estado cumpla de forma ágil y completa los compromisos pendientes de la sentencia de reparación, pues ningún proceso comunitario puede sostenerse indefinidamente sobre la sola voluntad de sus integrantes frente a una institucionalidad lenta. En segundo lugar, necesitaría ampliar sus mecanismos internos de participación para que las voces menos visibles —las mujeres más jóvenes, las que no viajan, las que tienen alguna discapacidad— tengan igual protagonismo que las lideresas más reconocidas. Eso permitiría que la paz que construyen sea tan plural como la comunidad que dice representar.


Cómo usé la IA

[Utilicé Chat GPT como herramienta de inteligencia artificial, en donde le expuse el tema del que trataría esta página, le pedí ayuda con la redacción, la puntuación y la organización de los párrafos para una mejor comprensión. También hice uso de CLAUDE AI para la creación y la organización del sitio web. Ajusté algunas partes que consideré redundantes y accedí a fuentes compartidas anteriormente por el profesor para el correcto desarrollo del contenido. El momento más difícil fue tener que relacionar la iniciativa de paz con la unidad número 3, ya que tuve algunas confusiones sobre como encajaba la situación de Las Tejedoras de Mampuján con algunos conceptos de la guía. Sin embargo, aclaré cualquier duda con ayuda del material y la inteligencia artificial con el fin de comprender mejor las relaciones. Gracias a todo lo anterior, desarrollé una página más clara y coherente con los objetivos de la actividad.]

Fuentes verificables

Centro Nacional de Memoria Histórica (2023). El pueblo que sanó con telares.

Artesanías de Colombia. Mujeres Tejiendo Sueños y Sabores de Paz — reseña histórica.

Colombia Visible (2025). Las Tejedoras de Mampuján: las mujeres que reconcilian los retazos de los Montes de María.

Hacemos Memoria (2021). Costuras, telas y retazos que atestiguan la memoria del conflicto armado.

El Espectador / Cromos. Las Tejedoras de Mampuján: la fuerza femenina del perdón.

Norberto Marín Clavijo (2021). Paz con enfoque diferencial. Unidad 3. Universidad del Quindío.